Reflexiones

 

 

LOS OBSTÁCULOS

Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino.

Luego se escondió y observó para ver si alguien quitaba la roca.

Algunos de los comerciantes más adinerados del reino y cortesanos pasaron por el camino, y simplemente giraron y pasaron al lado de la roca.

Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra del camino.

Luego pasó un campesino con una carga de verduras.

Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino.

Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró.

Mientras recogía su carga de vegetales, vio una bolsa en el suelo, justo donde había estado la roca.

Abrió la bolsa y, dentro de ella, encontró una cartera que contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.

El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.

Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar, si se actúa en vez de quejarse.
Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.”

No permitas que los obstáculos que se te presenten el día de hoy se salgan con la suya, al contrario mira más allá y sácales provecho!

EL ÁGUILA Y LA TORMENTA

 

¿Sabías que un águila sabe cuando una tormenta se acerca mucho antes de que empiece?

Cuando el águila percibe que está llegando la tormenta ésta volará a un sitio alto para esperar los vientos que vendrán. Cuando llega, extiende sus alas para que el viento que acompaña a la tormenta las agarre y la eleve por encima. Mientras que la tormenta está destrozando todo lo que pilla a su paso por abajo, el águila simplemente vuela por encima de ella.

Fíjate que el águila no huye de la tormenta. Simplemente la usa para levantarse más alto. Se levanta por los vientos que trae la tormenta.

Cuando las tormentas de la vida nos lleguen (y todos vamos a pasar por ello a lo largo de nuestra vida). Podemos tomar dos caminos.

1. Dejar que la tormenta nos golpee y destruya

2. Podemos levantarnos por encima de ella poniendo nuestra mirada en Dios. Y con fe declarar que como sus hijos, tenemos la promesa de que “a los que aman a Dios todas las cosas les acontecen para bien” si estamos en Su voluntad.

Así que como hijo de Dios declara que las tormentas no van a pasar sobre ti. Sino que el poder de Dios te levantará por encima de ellas. Y cuando ésta haya pasado, tú podrás declarar “de oídas te había oído, más ahora mis ojos te ven”

Recuerda, no son los pesos de la vida que nos llevan hacia abajo, sino el cómo los manejamos.

Isaías 40:31 “pero los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Welcome to ladbrokes bonus codes information.